El Arte de Supervisar

En la fabrica de tornillos “El Tornillo Veloz”, la dirección general decide que el turno de la noche empezará a realizar trabajos de acabado del tornillo MackTor MXCKT-100-199 y es Juan quien supervisa este turno el responsable de esta nueva tarea que se hacía en el turno de día. Sin embargo, encontramos a Juan frustrado y enojado por que el equipo no siguió la instrucción que el había dado a sus líderes de línea y por la mañana resulta que no se realizó dicha labor.

¿Qué habrá sucedido con la instrucción que Juan giro a su personal de confianza?, ¿Por qué no se llevo a cabo la actividad?

La respuesta a esta interrogante es un tema que mucho se discute y se profundiza: la labor de supervisar.  Y es, precisamente en esta tarea donde el logro de los objetivos de una empresa y su cumplimiento se “atora”. Y ya sea que dirijas una empresa, una ONG, gobiernos e instituciones educativas, entre otros, que encontramos un verdadero abismo entre lo que se planea y los resultados a alcanzar.

Comencemos primero por comprender cual es la definición de supervisar según la Real Academia de la Lengua Española: De super- y visar. 1. tr. Ejercer la inspección superior en trabajos realizados por otros. Con esta explicación lingüística sobre lo que es supervisar, entendamos que conlleva una responsabilidad compartida entre las partes, uno de hacer el trabajo y la otra parte de ejercer esa revisión con estándares superiores a los que el que los ejerce, pueda o deje pasar por alto.

Sabiendo lo anterior, abordemos los 3 principales errores que impiden que un supervisor logre su objetivo con eficiencia:

  1. Asumir y no preguntar. (Damos por sentado cosas sin investigar).
  2. Delegar la responsabilidad. (La cual nunca se delega)
  3. Querer quedar bien con todo el mundo. (No podemos complacerlos a todos)

Posteriormente además de procurar evitar estos errores antes mencionados, es importante también considerar estos 3 aspectos a fin de tener éxito en la labor de supervisar:

  • Comunicación constante y asertiva: El colaborador debe saber que está siendo supervisado, pero debe sentirse en confianza de preguntar si tiene dudas.
  • Actitud: Una actitud hacia los empleados es un punto fundamental. Los supervisores deben ser firmes, claros y concisos en sus peticiones de las actividades, sin embargo, también deben ser flexibles, pacientes, positivos y más que nada: líderes.
  • Se claro en tus indicaciones: ¿Cuáles son las reglas del juego? ¿Qué se espera del colaborador? ¿Cuáles son sus actividades? ¿Qué puede y qué no puede hacer? ¿Cuánto tiempo tiene de descanso? “no dejes cabos sueltos”.

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